lunes, 21 de mayo de 2018

Kepler 452b, el exoplaneta más parecido a la Tierra que podría no existir


Kepler 452b, el exoplaneta más parecido a la Tierra que podría no existir
En la búsqueda de exoplanetas, la localización de mundos similares a la Tierra es una prioridad. Da igual la distancia, lo importante es que tenga unas condiciones parecidas a las que tenemos aquí para que pueda albergar vida tal como la conocemos. Uno de los grandes candidatos fue Kepler 452b, pero nuevos datos indican que podría no existir.

Cómo es el exoplaneta Kepler 452b

Kepler 452b es un planeta extrasolar situado a 1400 años luz de la Tierra. Es decir, que si quisiésemos viajar hasta él con la tecnología actual, tardaríamos unos 25 millones de años en una sonda como la New Horizons, la más veloz que ha creado el hombre actualmente y que viajó y superó la órbita de Plutón y Caronte.
Este exoplaneta descubierto en 2015 orbita una estrella enana amarilla tipo G2 de condiciones similares al Sol, con metalicidad algo superior y con unos 6000 millones de años de vida, o sea que se aproxima hacia el final de su secuencia principal.
Kepler 452b tiene una masa de 4,72 M y un radio de 1,63 R, por lo que se considera una supertierra, es decir, que es bastante más grande que nuestro mundo. No obstante, se encuentra en la zona de habitabilidad de su estrella.
Según los estudios, podría tener una temperatura media de casi 30ºC, aproximadamente 22ºC por encima de la de nuestro mundo. No obstante, pese a ser bastante cálido, tiene posibilidades de albergar condiciones para la vida.
Esta supertierra tendría una atmósfera más densa que nuestro mundo, por lo que también podría ser un minineptuno o un supervenus. Es decir, existe la posibilidad de que tenga una atmósfera demasiado densa o una composición gaseosa.
No obstante, dada su masa, podría contener actividad volcánica y concentración de gases de efecto invernadero. Si no está descontrolado como en Venus, cabe la posibilidad de que sea similar a la tierra.

¿Existe el exoplaneta Kepler 452b?

Sin embargo, este planeta, tras ser aceptado por la NASA como descubierto, podría no existir realmente. Un nuevo estudio sugiere que tal vez ha sido todo producto de la imaginación humana. Es decir, que todavía no hay indicios sólidos reales para que se confirme como real.
Sea como fuere, o descubrimos la forma de viajar y controlar los agujeros de gusano, si es posible y Kip Thorne tiene razón, o este exoplaneta está tan alejado de nosotros que ninguna expedición humana sería capaz de alcanzarlo nunca.

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